Detrás de cada formación y cada pieza, Manuel. Más de tres décadas de oficio, 17 años de docencia en la Escuela de Artesanos de Sevilla, y una mirada profunda sobre la materia.
Nacido en Sevilla en 1970, el camino de Manuel siempre ha estado ligado a la creación con las manos. A lo largo de los años ha trabajado el cuero, la madera, la piedra, el hierro — y, por supuesto, la cerámica y la alfarería.
Su trayectoria está respaldada por una inmensa labor docente y técnica: 17 años en la Escuela de Formación de Artesanos de Sevilla, sumados a más de tres décadas de oficio independiente. Esta combinación le ha permitido perfeccionar una metodología de enseñanza única y un dominio absoluto del torno.
Este profundo vínculo con la materia prima le enseñó a valorar los recursos que nos ofrece la Tierra, convirtiendo la artesanía en algo más que una práctica: un camino de vida. Una filosofía que le ha llevado a configurar su día a día en torno a la naturaleza, viviendo y trabajando en las montañas, cerca de los elementos que más aprecia.
“La tierra recuerda lo que las manos olvidan.”— Manuel, maestro alfarero
Antes del torno, otros oficios. Manuel viene de una tradición de trabajar con lo que la tierra ofrece.
El primer material. Aprender a curtir, cortar, coser. Disciplina de la paciencia.
Tallar, lijar, esperar. La madera enseña a respetar el tiempo de cada material.
Lo que no perdona. El error en la piedra no se borra. Te obliga a pensar antes de actuar.
Forja, fuego, golpe. La fuerza precisa, no la bruta.
Donde todo confluye. Tierra, fuego, agua, aire. El oficio que reúne lo aprendido en los demás.
17 años en la Escuela de Artesanos de Sevilla. Lo que se aprende se transmite.
La formación con Manuel es bajo demanda y para quien ya ha tocado el barro antes. Escríbenos para entrar en el próximo grupo.
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